
El proceso de soldadura por placa caliente consiste en calentar
al mismo tiempo las dos superficies a soldar hasta la temperatura
de plastificación, para posteriormente unirlas presionando
hasta que la temperatura de la unión se enfríe.
Si el proceso se realiza correctamente el resultado
son uniones muy fuertes, tanto como el material original.
Cualquier termoplástico es susceptible
de ser soldado por placa caliente.
Normalmente las temperaturas de plastificación
oscilan entre 180 y 280 ºC.
La energía calorífica se aplica
a las superfícies a unir mediante una placa o espejo caliente.
Para evitar que el plástico quede adherido
a la placa caliente ésta se recubre con una capa de teflón.
En algunas aplicaciones en pequeñas dimensiones se prescinde
del teflón y se trabaja a temperaturas muy elevadas, del
orden de 350 ºC.
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